13 de Agosto del 2013
| Editorial Metroscubicos
Rafael Caro Quintero
hizo una fortuna de la siembra y cosecha de mariguana, la cual según
estimaciones alcanzaba los 500 millones de dólares. Accionista de
empresas a través de las cuales lavaba dinero, el hombre de Badiraguato,
Sinaloa, era dueño de al menos 36 casas en el país, según los cronistas
de su desgracia.
Su captura, el 4 de abril de 1985 no
ocurrió en México, sino en Costa Rica, cerca del Aeropuerto
Internacional Juan Santamaría, en un lugar conocido como Finca La
California, valuada por las autoridades en 800 mil dólares de aquella
época. No era, la única propiedad del narcotraficante mexicano; junto
con aquélla le fueron decomisadas otras tres en San José de la Montaña,
Bello Horizonte de Escazú y Vázquez de Coronado que constituían una
fortuna inmobiliaria de 1.9 millones de dólares.
Sólo para tener una idea de la dimensión
de los terrenos, el decomiso de la primera finca, a cargo del
Ministerio de Justicia de Costa Rica fue empleado para la construcción
de vivienda para 150 familias, mientras que el terreno ubicado en San
José de la Montaña albergaba en 2005 viviendas para unos 130 habitantes,
agrupados en 26 familias.
"La California era una finca con
parcelas llenas de café, ubicada detrás del Aeropuerto de Alajuela, en
un lugar tranquilo, con buen clima", según describió Eduardo Biolley, ex
director ejecutivo del Consejo Nacional de Drogas de aquel país, quien
detalló que uno de las inmuebles de Caro Quintero hoy es usado por el
Comité Olímpico de Costa Rica.
Las propiedades y casas de Caro Quintero en México
En Tubutama, Sonora, Caro tenía un
rancho (la más grande de sus propiedades) llamado el Castillo El Álamo,
una construcción fastuosa de hace más de un siglo, que asemejaba una
edificación medieval, dentro de cuyos límites criaba ganado, tenía autos
de lujo y una capilla. Su valor aproximado: 4 millones de dólares.
No obstante, según una crónica de Héctor
Aguilar Camín, el terreno en el que erigiría su casa alcanzaba los 150
mil metros cuadrados, una superficie mayor que el área del Estadio
Jalisco.
El crimen que tuvo a Caro Quintero por
28 años en la prisión fue el secuestro y asesinato de Enrique Camarena
Salazar, agente encubierto de la DEA. La lujosa casa de Lope de Vega
881, en Guadalajara, donde supuestamente fue torturado el agente, no era
suya como se dijo, sino de Rubén Zuno, cuñado del ex presidente Luis
Echeverría, quien estuvo ahí en más de una ocasión.
El crimen se dio apenas tres meses
después del cateo al Rancho El Búfalo, en el municipio de Jiménez,
Chihuahua, ese sí propiedad de Caro Quintero, un terreno de 544
hectáreas cuyo valor no se ha determinado, pero donde se dio el mayor
decomiso de marihuana en la historia, mercancía que en el mercado habría
alcanzado los 8 mil millones de dólares.
Se afirma que desde la cárcel, Caro
Quintero seguía utilizando a miembros de su familia y de ‘figuras de
paja’ para invertir su fortuna en empresas aparentemente legítimas y
proyectos inmobiliarios, entre los cuales se encontraban Grupo Fracsa y
Dbardi SA de CV, empresa de desarrollo inmobiliario; Grupo Constructor
Segundo Milenio SA de CV; el restaurante bar Barbaresco y el spa
Hacienda Las Limas, esto según la Oficina de Control de Activos
Extranjeros de Estados Unidos (OFAC, por sus siglas en inglés).
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