Sunday, August 18, 2013

La fortuna inmobiliaria de Caro Quintero

Castillo El Álamo

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Rafael Caro Quintero hizo una fortuna de la siembra y cosecha de mariguana, la cual según estimaciones alcanzaba los 500 millones de dólares. Accionista de empresas a través de las cuales lavaba dinero, el hombre de Badiraguato, Sinaloa, era dueño de al menos 36 casas en el país, según los cronistas de su desgracia.

Su captura, el 4 de abril de 1985 no ocurrió en México, sino en Costa Rica, cerca del Aeropuerto Internacional Juan Santamaría, en un lugar conocido como Finca La California, valuada por las autoridades en 800 mil dólares de aquella época. No era, la única propiedad del narcotraficante mexicano; junto con aquélla le fueron decomisadas otras tres en San José de la Montaña, Bello Horizonte de Escazú y Vázquez de Coronado que constituían una fortuna inmobiliaria de 1.9 millones de dólares.

Sólo para tener una idea de la dimensión de los terrenos, el decomiso de la primera finca, a cargo del Ministerio de Justicia de Costa Rica fue empleado para la construcción de vivienda para 150 familias, mientras que el terreno ubicado en San José de la Montaña albergaba en 2005 viviendas para unos 130 habitantes, agrupados en 26 familias.

"La California era una finca con parcelas llenas de café, ubicada detrás del Aeropuerto de Alajuela, en un lugar tranquilo, con buen clima", según describió Eduardo Biolley, ex director ejecutivo del Consejo Nacional de Drogas de aquel país, quien detalló que uno de las inmuebles de Caro Quintero hoy es usado por el Comité Olímpico de Costa Rica.

Las propiedades y casas de Caro Quintero en México

En Tubutama, Sonora, Caro tenía un rancho (la más grande de sus propiedades) llamado el Castillo El Álamo, una construcción fastuosa de hace más de un siglo, que asemejaba una edificación medieval, dentro de cuyos límites criaba ganado, tenía autos de lujo y una capilla. Su valor aproximado: 4 millones de dólares.
No obstante, según una crónica de Héctor Aguilar Camín, el terreno en el que erigiría su casa alcanzaba los 150 mil metros cuadrados, una superficie mayor que el área del Estadio Jalisco.

El crimen que tuvo a Caro Quintero por 28 años en la prisión fue el secuestro y asesinato de Enrique Camarena Salazar, agente encubierto de la DEA. La lujosa casa de Lope de Vega 881, en Guadalajara, donde supuestamente fue torturado el agente, no era suya como se dijo, sino de Rubén Zuno, cuñado del ex presidente Luis Echeverría, quien estuvo ahí en más de una ocasión.

El crimen se dio apenas tres meses después del cateo al Rancho El Búfalo, en el municipio de Jiménez,  Chihuahua, ese sí propiedad de Caro Quintero, un terreno de 544 hectáreas cuyo valor no se ha determinado, pero donde se dio el mayor decomiso de marihuana en la historia, mercancía que en el mercado habría alcanzado los 8 mil millones de dólares.

Se afirma que desde la cárcel, Caro Quintero seguía utilizando a miembros de su familia y de ‘figuras de paja’ para invertir su fortuna en empresas aparentemente legítimas y proyectos inmobiliarios, entre los cuales se encontraban Grupo Fracsa y Dbardi SA de CV, empresa de desarrollo inmobiliario; Grupo Constructor Segundo Milenio SA de CV; el restaurante bar Barbaresco y el spa Hacienda Las Limas, esto según la Oficina de Control de Activos Extranjeros de Estados Unidos (OFAC, por sus siglas en inglés).


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